A sus 80 años, Don José recorre Progreso para ayudar a su esposa con sus gastos médicos

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A sus 80 años, José Delfín Silveira Trejo continúa trabajando diariamente en las calles de Progreso con un objetivo muy claro: obtener ingresos para apoyar a su esposa, Olivia de la Cruz Olivares Santiago, de 66 años, quien enfrenta una importante pérdida de la visión.

A pesar de no saber leer ni escribir, Don José busca distintas formas de ganarse la vida. Recolecta latas, vende cocos y, cada domingo, trabaja como acomodador de vehículos afuera de la iglesia de la Purísima Concepción y San José, ubicada frente al Palacio Municipal.

Los ingresos que logra reunir son destinados principalmente a cubrir las necesidades médicas de Olivia, entre ellas la compra de medicamentos, gotas y material de curación que requiere debido a su condición visual.

Mientras Don José trabaja, Olivia suele permanecer cerca del templo, donde ambos esperan contar con el apoyo de las personas que acuden a las celebraciones religiosas.

Su historia ha comenzado a llamar la atención entre habitantes de Progreso, quienes han conocido el esfuerzo que realiza el adulto mayor para salir adelante y acompañar a su esposa en medio de las dificultades.

Más allá de las calles que diariamente recorre, la historia de Don José refleja el esfuerzo de un hombre que, a sus 80 años, continúa trabajando por amor y para procurar el bienestar de quien ha compartido su vida con él.