Se profundiza la fractura en la bancada de Morena dentro del Ayuntamiento de Mérida

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La división interna en la fracción edilicia de Morena en el Ayuntamiento de Mérida se ha intensificado en las últimas semanas, evidenciando una ruptura que, según diversas versiones, ya opera como dos bloques diferenciados dentro del cabildo capitalino.

Tres regidores se desmarcan del resto

El distanciamiento se hizo visible cuando tres ediles —de entre 20 y 30 años— comenzaron a difundir en redes sociales sus actividades de manera independiente, sin coordinación con el resto de sus compañeros de bancada.

Los regidores señalados son Diego Carrera, presunto nuevo coordinador; Adrián Gorocica Rojas y Georgina Piña, quienes incluso crearon una cuenta denominada “Regeneración Yucatán” para comunicar acciones que —según sus publicaciones— realizan en beneficio de la ciudadanía meridana.

Una rueda de prensa que detonó el conflicto

El punto de quiebre habría sido una rueda de prensa convocada a título personal por Gorocica Rojas y sus aliados, a la que no se invitó oficialmente a los demás integrantes de la bancada.

El evento fue ampliamente cuestionado debido a la selección de medios convocados y a la grabación de periodistas sin consentimiento, particularmente de aquellos que formularon preguntas incómodas. Diversos observadores calificaron el acto como desorganizado y políticamente contraproducente.

Regidores experimentados, relegados

La situación ha generado interrogantes sobre el papel de los otros integrantes del grupo morenista en el cabildo, entre ellos Denisse Pérez Rodríguez, conocida como “la regidora del pueblo”; Berenice Rivera y José Peniche Marenco, líder del sindicato CATEM.

Todos ellos —con mayor trayectoria política y edad superior a los 40 años— no habrían sido considerados en decisiones recientes ni en la designación de un eventual nuevo coordinador, lo que alimenta la percepción de exclusión interna.

Falta de diálogo y liderazgo

Fuentes cercanas al partido señalan que el problema central es la ausencia de comunicación efectiva entre los regidores, situación descrita como un “teléfono descompuesto” que se agrava conforme avanza la administración municipal.

A casi la mitad del periodo de gobierno en Mérida, la imagen pública de la bancada aparece debilitada, pese al trabajo individual de algunos de sus integrantes.