Crisis hídrica golpea a Mérida: 16 meses de baja presión, fugas y tarifas en aumento

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Durante más de 16 meses, miles de familias de Mérida han enfrentado una situación que describen como una auténtica pesadilla: la falta de presión en el suministro de agua potable en amplias zonas de la ciudad, acompañada de interrupciones constantes, fugas sin reparar oportunamente y recibos bimestrales cada vez más elevados.

El problema se ha convertido en uno de los temas más sensibles para la capital yucateca, donde colonias completas reportan días enteros sin servicio o con un flujo insuficiente para cubrir necesidades básicas.

Señalamientos a la JAPAY y explicaciones oficiales

La responsabilidad directa recae en la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (JAPAY), cuyo director, Pancho Torres, ha enfrentado críticas por la persistencia del problema y por las explicaciones ofrecidas ante los cortes del servicio.

En repetidas ocasiones, se ha señalado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como responsable indirecta, argumentando fallas eléctricas que afectan los sistemas de bombeo. Sin embargo, estas justificaciones no han logrado disminuir el malestar ciudadano. Incluso, en un episodio que generó polémica, se mencionó a un zopilote como causa de interrupción en un fraccionamiento, lo que fue ampliamente cuestionado en redes sociales.

Trayectoria política y cambio de partido

El actual titular de la dependencia tiene una larga carrera política. Fue militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante más de dos décadas, ocupando cargos como secretario de Obras Públicas, diputado local y federal, además de dirigente municipal y estatal.

Tras distanciarse de ese partido, fue expulsado en diciembre de 2023 en medio de tensiones internas. Posteriormente se afilió a Morena en octubre del año pasado, consolidando su incorporación al movimiento gobernante a nivel federal.

La “era del tinaco seco”

Entre los habitantes de la ciudad ha surgido una expresión popular para describir la situación actual: “la era del tinaco seco”, reflejo del desabasto persistente en numerosos hogares.

No obstante, algunos ciudadanos señalan que los problemas comenzaron a notarse desde el último año de la administración estatal anterior, encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN), cuando ya se registraban caídas de presión y aumentos en los cobros.

Con el cambio de dirección en la JAPAY, muchos usuarios esperaban mejoras, pero aseguran que el servicio no solo no se ha normalizado, sino que en varios sectores se ha deteriorado.

Controversias administrativas y distanciamiento

Además de los problemas operativos, la gestión ha estado rodeada de polémicas internas. Se cuestiona el traslado de oficinas a un inmueble privado con un costo mensual cercano a los 270 mil pesos, lo que ha sido interpretado por críticos como un gasto excesivo con recursos públicos.

También se han señalado decisiones administrativas como reajustes de personal y eventos institucionales costosos, lo que ha incrementado la percepción de distanciamiento entre la dependencia y la ciudadanía.

Un organismo en momento crítico

Especialistas y usuarios coinciden en que la JAPAY atraviesa una etapa delicada. El deterioro del servicio, las quejas por cobros elevados y la falta de soluciones estructurales han colocado al organismo bajo escrutinio público.
Mientras tanto, miles de meridanos continúan adaptándose a la escasez mediante la compra de pipas, almacenamiento en tinacos y ajustes en sus rutinas diarias.