“Milo Huachicol: más falso que su boda, más desesperado que su campaña”

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Más terco que una mula, más pesado que un disco rayado y con la habilidad de empeñarse en lo absurdo: así se describe Milo Barrera Novelo, conocido en redes como “Milo Huachicol”, quien insiste en usar su boda como plataforma de campaña para la alcaldía de Mérida. Y ahora, como si faltara espectáculo, involucró a la Iglesia Católica en su farsa política.

A pesar de que las encuestas lo ignoran por completo y su imagen pública deja mucho que desear, Barrera Novelo no pierde la oportunidad de posar en cada foto de su “matrimonio lavanda”, un concepto que, según la cultura popular, se refiere a un matrimonio entre un hombre y una mujer donde al menos uno de los miembros es homosexual o bisexual, y que sirve solo para ocultar la orientación sexual y evitar la estigmatización social.

En su boda civil, por ejemplo, se le vio abrazando a medias a su prometida y con el puño cerrado, un gesto que delata que el enlace es más teatral que real. Ahora, en plena cuaresma, el político difundió una nueva imagen acompañado del padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, figura conocida entre la alta sociedad meridana, asegurando estar “listísimo para la boda”. Entre los feligreses y los internautas, la pregunta surge sola: ¿campaña política o comedia religiosa?

El historial de matrimonios lavanda en México incluye a figuras como Carlos Rivera y Rommel Pacheco, quienes han usado la estrategia para sortear prejuicios sociales. Pero en el caso de “Milo Huachicol”, la estrategia no es para protegerse, sino para intentar ganar votos mediante una farsa que huele a desesperación política.

“Ni hablar, tendremos otro matrimonio lavanda en la política yucateca. Menos mal que no tendremos matrimonio lavanda en la Comuna, porque Milo Huachicol ni en sus sueños más locos llega a la presidencia de Mérida”, concluyen críticos y observadores de la política local.

Entre la ironía, las redes sociales y los confesionarios, la campaña de Barrera Novelo se consolida como un espectáculo digno de análisis: el poder, la imagen pública y la fe usados como escenario de una farsa que algunos califican de ridícula, y otros, de preocupante para la política meridana.